El madridismo perdió a Mourinho y con él su fe. Prescindió del jefe de un vestuario al que nunca llegó a controlar y ahora el Madrid arrastra las consecuencias. Sin duda el vestuario está dividido, ¿en qué equipo el capitán no es titular? La evidencia es la continua crítica y presión que se ha ejercido durante toda la temporada sobre Diego López, al que personalmente le han afectado todos los ataques de amplios sectores del madridismo, y su rendimiento ha bajado considerablemente en los partidos más importantes de la liga.
El juego del equipo tampoco era brillante, la famosa BBC sostenía al equipo a base de pegada pero el parche de Di María como mediocentro ha sido un fracaso en los partidos contra rivales directos. Calvario que se ha extendido en cada partido fuera de casa donde el Madrid sufría su particular vía crucis: Elche, Villareal, Sevilla, Bilbao o Valencia ( y alguno más). Síntomas que se confirmaron en la vuelta de la Champions League contra el correoso Borussia Dormunt donde se regalaron dos goles, nunca estuvo cómodo y en todo momento los jugadores pensaron que iban a ser eliminados.
Y en unos días la final de Copa, sin la estrella del equipo Cristiano Ronaldo y un partido que puede terminar por hundir los ánimos en el club blanco. Pero la peor noticia sin duda es el sorteo de las semifinales de Liga de Campeones donde el primer galáctico Luis Figo ha puesto el horizonte de la Décima en otra galaxia. La bola caliente del Bayern de Munich ha supuesto un duro golpe, la vuelta en Alemania puede ser una verdadera pesadilla.
Si todas estas dudas pesan sobre la afición blanca que no encuentra ningún motivo con el que ilusionarse, sin un Presidente que pueda invertir en estos momentos otros 100 millones de euros (por cuestiones de mercado), con un vestuario de egos e individualismos y un entrenador de etiqueta...¿Está todo perdido?
Sin duda muchos en su interior sienten que se avecina una temporada en blanco, pero ¿donde está la fe del madridismo?, ¿donde la cofradía del clavo ardiendo? El Madrid necesita volver a creer, los jugadores sentirse capaces de demostrar su calidad, juntos afición y futbolistas, deben volver a hacer grande a este club, recuperar el espíritu Juanito, generar el miedo escénico del Bernabéu y perder el complejo de ser grandes en partidos importantes.
Los rivales son duros, el reto durísimo, pero...es el Real Madrid y su fe.
